El día que los EEUU se hicieron socialdemócratas

octubre 3, 2008

Hoy es un día triste para todos aquellos que creemos en la libertad individual y la responsabilidad personal frente a la coacción de los poderes públicos y la socialización obligatoria de las pérdidas y los beneficios.

El país ejemplo para muchos de estos ideales ha decidido convertirse a la mediocridad de la socialdemocracia y adoptar principios propios de nuestro viejo continente. En mi opinión, la decisión aprobada hoy por el legislador norteamericano tendrá consecuencias inevitables a lo largo de las próximas décadas. Unas consecuencias en la mentalidad y valores de los norteamericanos. Las personas ya no serán responsable de sus decisiones, de los riesgos asumidos y de las responsabilidades contraídas porque si hoy se ha decido ayudar a los mercados financieros a costa del contribuyente (tanto por vía tributaria como por medio de la inflación), ¿cómo podrán negarse mañana a redistribuir rentas a otros grupos sociales?

La existencia será más predecible y estará más encorsetada por normas innecesarias, burócratas que repartirán nuestros pequeños ahorros, organismos reguladores que hincarán sus dientes en nuestro dinero, seguros obligatorios, sindicatos subvencionadas, televisiones públicas…en fin…una vida más aburrida y triste. 

George Bush pasará a la historia como el Presidente que nos convenció con mentiras de la necesidad de apoyar la guerra contra Irak y como el Republicano que permitió la entrada de la socialdemocracia en el alma y núcleo de los Estados Unidos de América.

 No te echaremos de menos George, al menos yo.

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Invasión socialdemocrata y centrista

septiembre 25, 2008

Después del post de ayer sobre elconfidencial y una nueva lectura hoy, me he sentido algo indispuesto. Principios básicos como la responsabilidad personal y la libertad individual son atacados frontalmente apoyando medidas intervencionistas en los mercados financieros, que al final pagaremos los de siempre: las clases medias. Términos como “capitalismo salvaje”, “tiburones de los mercados”, “avaricia de los brokers” y sandeces por el estilo se leen y escuchan por doquier. Demagogia barata de origen socialdemócrata y centrista que pretende obviar algunas verdades: los bancos centrales facilitaron dinero demasiado barato y aprovechando esta circunstancia hubo personas que estuvieron adoptando decisiones de inversión rentables durante muchos años pero que, al final, han resultado erróneas. Y punto. El error no es del mercado o del capitalismo. El mercado y el capitalismo no son entes que decidan por sí mismos sino que son meros instrumentos que permiten a los ciudadanos adoptar decisiones libremente, a veces acertadas y a veces erróneas. Para tranquilidad de los lectores de este blog, todavía no nos hemos hecho socialdemócratas o centristas. Mantenemos los mismos principios liberales. Y más aún después de leer este artículo Walter Williams, en Libertad Digital facilitándonos otra visión de la crisis:
El Banco de la Reserva Federal, al mantener los tipos de interés artificialmente bajos, creó incentivos a compradores y constructores para comprar y construir, dando así lugar a la burbuja inmobiliaria. Los prestamistas estaban dispuestos incluso a conceder hipotecas creativas sujetas solamente a interés, con frecuencia créditos de alto riesgo sin avales y sin comprobaciones de la documentación sobre nivel de ingresos, con el fin de permitir a la gente comprar viviendas mejores de las que se podía permitir.

Y por tanto,

La burbuja crediticia y los problemas derivados de las ejecuciones hipotecarias son fallos de política pública. En realidad, lo que vemos ahora es una corrección del mercado a una política estatal temeraria. La maniobra del Congreso encaminada a rescatar a quienes tomaron decisiones desastrosas simplemente generará incentivos para que la gente tome decisiones imprudentes en el futuro. El filósofo británico Spencer decía que “el resultado final de proteger a los hombres de los efectos de la imprudencia es llenar el mundo de imprudentes”.


Liberalismo crisis financiera mundial

septiembre 21, 2008

En los últimos días se está llevando a cabo una de las operaciones de intervención pública en la economía (con cargo a los impuestos del contribuyente) de mayor volumen de la historia. La Administración de George Bush, con el aplauso de los socialdemócratas de Obama y el conservadurismo proteccionista de McCain, parece haber renunciado a principios liberales tan básicos como la responsabilidad personal de las decisiones y los riesgos asumidos. En los diferentes medios, en general, no se critican las medidas adoptadas.

 La izquierda aprovecha el caos financiero internacional para decir “lo ves, os dijimos que el mercado no funciona” y la derecha para defender un breve “paréntesis” en la economía de mercado.

 Del primero, su máximo representante podría ser Iñaki Gabilondo, que afirma que la crisis financiera internacional no es una mala racha sino que se trata del desplome de un sistema (se entiende que el capitalismo) como en su día cayó el comunismo de la URSS. Mucho me temo que en España (y probablemente en la Europa comunitaria de Bruselas) se iniciará (sino se ha iniciado ya) una campaña anticapitalista que dará en los próximos años la aprobación de todo tipo de normativas y regulaciones destinadas a limitar la libertad del individuo y a prohibir el desarrollo de modelos de negocio e instrumentos financieros de toda índole. Es decir, más Estado y menos individuo. Es decir, más socialdemocracia y menos liberalismo. Será la venganza de aquellos que vieron truncados sus sueños con el fracaso del comunismo y que han tenido que aceptar la victoria intelectual del libre mercado sobre sus ideas planificadoras e intervencionistas.

De la derecha, el ejemplo son las declaraciones del Presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, reclamando un “paréntesis” en el libre mercado, que es tanto como reclamar el apoyo de los poderes públicos a sus finanzas con cargo a los impuestos de las clases medias. Vamos que cuando las élites financieras se han forrado con todo tipo de negocios se debía a que eran grandes empresarios y “gurus” de las finanzas mundiales pero cuando vienen mal dadas se acuerdan del españolito medio y los miles de millones de Euros que le entrega anualmente a Papa Estado. Aunque muchos se han mofado de las declaraciones de Díaz Ferrán, lo cierto es que esta tesis se ha impuesto en Estados Unidos, como lo demuestra las continúas inyecciones de dinero en los mercados adoptadas por George Bush.

Ante la gravedad de la situación, su complejidad en un mundo global y lo imprevisible de sus consecuencias futuras, es difícil tener un criterio propio. Pero si tuviera que elegir uno, no recurría a sesudos análisis financieros de difícil comprensión y gran complejidad. Sino que optaría por la exposición de principios básicos como la libertad individual y la iniciativa personal como ejes de cualquier análisis. Precisamente principios como esos y el convencimiento personal del agotamiento y fracaso del modelo socialdemócrata es lo que me llevaron hace unos meses a iniciar este blog.

Pues esto mismo hace en su blog Federico Jiménez Losantos. A partir de principios claros y de fácil comprensión (aunque de difícil asunción para muchos) analiza la situación actual. Os advierto, en cualquier caso, que su conclusión no es nada halagüeña:

 Y en lo económico porque deja como únicas alternativas a corto plazo las tres que han fracasado en el siglo XX: el intervencionismo socialista a máxima escala, que ha sido el comunista; el socialismo a escala más limitada, que han sido el fascismo mussoliniano y la socialdemocracia; y el estatalismo proteccionista de derechas, que no deja de ser una variante de socialismo. En resumen: una triple derrota de la libertad; un paso que parece  irreversible hacia el abismo de lo política y económicamente correcto; una catástrofe.