Hace muy bien el Sr. Schwartz porque no muestra mucha coherencia aquel dirigente político que se adhiere a las libertades personales y a la apertura empresarial y, a la vez, interviene de forma coactiva e injustificada contra esas mismas libertades.
Sin duda es cierto que uno de los elementos fundamentales del alto precio de la vivienda es el control político sobre el suelo, ayuntamientos que pueden decidir donde, cuando y cuanto se puede construir, impidiendo que la oferta de vivienda se amplíe para satisfacer la demanda. Como olvidar además todos los permisos, licencias, y burocracias varias. Es decir, no toda la crisis es culpa de las promotoras y constructoras, intrínsecamente malas y especuladoras diabólicas (¿quién si no va a construir casas?).
Para aquellos que alegremente celebraran la crisis de todas estas empresas (¡algunas son tan malvadas que incluso cotizan en Bolsa¡), olvidan los perjuicios que sufrirán sus empleados, clientes, proveedores, etc. Estas promotoras y constructoras concentran una buena parte del empleo nacional y una parte sustancial del PIB. ¿Qué pasará con todas las familias cuyos salarios dependen de estas empresas? No entiendo como no les chirrían sus argumentos contradictorios.
Hace tiempo pude escuchar a Pilar Rahola en la televisión criticar a los especuladores que compran sobre plano (¿quién va a financiar sino su construcción?), a la urbanización excesiva de terrenos (¿aumentar la oferta no reduce los precios?) y a aquellos que no arriendan sus inmuebles (¿alguien le ha explicado los problemas legales para desahuciar a un inquilino moroso?).
En fin, y para no desviarme del tema, Esperanza suspendida en materia de suelo y vivienda.



Abril 23, 2008 a las 4:04 pm
[...] Pero eso no creo que haya sido el caso de Esperanza Aguirre, por ejemplo en matería de Viviendas de Protección Oficial. Mariano Rajoy ha tenido también palabras muy duras para Pedro J. Ramiréz y Federico Jiménez [...]